La falta de accesibilidad es clave en la inclusión laboral

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Los datos no son nada halagüeños para un colectivo en riesgo de exclusión laboral que cuenta con una de las tasas de desempleo más grande de nuestro país, tanto antes como después de la crisis. Si encontrar un empleo es ya de por sí complicado, quienes tienen algún tipo de discapacidad han de luchar contra distintos tipos de barreras que dificultan su acceso al mercado laboral.

Si el desempleo juvenil en España a nivel general se sitúa en el 55% y ha supuesto un escándalo social por la cifra histórica que toca techo y tiene a las autoridades volcadas en la solución a este problema, cuando nos referimos a desempleo juvenil de personas con discapacidad, este dato supera el 69% de los menores de 25 años y que además nunca han tenido contacto con el mercado laboral.

Estos datos se desprenden de las conclusiones de un informe elaborado por la Fundación Adecco y Terminales Canarios para dar voz a personas con discapacidad menores de 30 años, profundizando en su situación profesional, demandas y expectativas. Para ello, se han encuestado a 400 jóvenes con discapacidad residentes en toda España y demuestra la doble discriminación a la que se enfrentan, siempre en forma de barreras de acceso al empleo, tanto la exógena, es decir, las barreras asentadas ya en la sociedad como estereotipos, prejuicios, etc., así como la endógena, debido principalmente a la baja autoestima, motivación y escasa confianza de los propios discapacitados.

Este estudio a nivel general revela que siete de cada diez personas con discapacidad menores no ha tenido ningún contacto con el empleo. En palabras de Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, 'la crisis económica está retrasando la edad del primer empleo, ante las dificultades de los jóvenes para encontrar una oportunidad laboral'.

'En el caso de las personas con discapacidad, la incorporación se produce aún más tarde, debido a obstáculos añadidos como los estereotipos asentados en la sociedad y en la empresa o la sobreprotección familiar. Es importante acelerar la participación de los jóvenes con discapacidad en el empleo, para que su situación no sea desventajosa respecto a sus coetáneos. Tanto las familias como las empresas deben ser conscientes del gran talento que aportan las personas jóvenes con discapacidad', afirma el directivo de una de las entidades que más se está preocupando en los últimos tiempos por el estudio de la situación laboral de las personas con discapacidad.

El informe también demuestra que las personas con discapacidad tardan más en independizarse que el resto de jóvenes, con casi un 11% de diferencia, mientras que el 46,8% de los jóvenes entre 25 y 30 años ya está emancipado, la cifra desciende al 36% en los que tienen discapacidad. Si el principal motivo que manifiestan las personas encuestadas para no haberse independizado es el económico, destaca que un 18% no se ha planteado ni siquiera la emancipación por motivos de dependencia o ausencia de accesibilidad, ya que precisan de adaptaciones o de apoyo específico de su familia. Respecto a esta estructura familiar de los jóvenes con discapacidad que viven en España, el informe muestra que el 72,5% vive con sus padres, cifra que se eleva al 90% en el caso de los menores de 25 años y disminuye hasta el 64% entre los 26 y los 30 años. Esta última cifra es más de 10 puntos porcentuales superior a la de los jóvenes sin discapacidad que, según varios estudios, se sitúa en el 53,2%. Y no hay que olvidar que una situación a tener en cuenta es la sobreprotección familiar, que muchas veces se convierte en un verdadero obstáculo para que la persona alcance autonomía e independencia.

Además, destaca la creencia de algunas empresas de que los trabajadores con discapacidad requieren elevados costes de adaptación al puesto de trabajo y que se caracterizan por un elevado absentismo.

Otro dato a extraer de este informe es que la jornada de tiempo parcial es la predominante entre los jóvenes con discapacidad. Ello explicaría la menor tasa de actividad de este colectivo con un 36,2% frente al del conjunto del país con un 60%.

Quizás por estos motivos, el informe también refleja que un 70% de los jóvenes con discapacidad contempla la movilidad geográfica por motivos laborales, un 65% curiosamente se plantea emprender su propio proyecto empresarial y un 50% afirma percibir una retribución económica máxima de 6.000 euros al año.

Según el 63% de los encuestados, tener discapacidad es una dificultad añadida a la hora de buscar empleo. Sólo un 10% cree que tener certificado de discapacidad le beneficia a la hora de acceder al mercado laboral.

Pero ahí no queda la cosa. Aconsejamos la lectura del informe completo ya que estos datos no son fruto únicamente de la crisis, sino que en época de bonanza, el ranking negativo en empleo también los encabezaban los discapacitados.
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