Un estudio sobre la construcción de la identidad de la discapacidad recibe el IV

El estudio, según explica su autor, se centra en los procesos de educación y socialización de personas con discapacidad cognitiva, adentrándose, por tanto, en las relaciones que la persona estudiada y los contextos a los que pertenece establecen entre sí.enece establecen entre sí. En este sentido, la tesis ahonda en la libertad como propósito de la educación y cómo se producen en la experiencia de una persona con discapacidad, procesos que le condicionan, estigmatizan y cosifican, de acuerdo con la concepción social de la discapacidad, y procesos que, en cambio, dan lugar a la construcción de sueños y posibilidades más allá de lo que ha permitido hasta hoy la historia.

En este sentido, Calderón señala que esto nos remite a la necesidad de devolver la discusión pedagógica del contexto de la técnica (burocracia, supremacía de los estándares, función del control a través de las calificaciones y la concepción de los profesionales como técnicos al servicio de un sistema que constituye un molde que oprime) al terrero de la ética.

Para él, los educadores “no podemos dejar de cuestionar lo que hacemos y lo que otros hacen, ni podemos delegar nuestra responsabilidad, a pesar de que el mismo sistema social y educativo insista en el mensaje de que nada depende de nosotros”. “Tenemos que devolver la educación a su esencia como actividad radicalmente humana abierta al porvenir, y despojarla de todo artificio que impide ver lo que realmente importa: acompañar a las chicas y chicos con discapacidad en su crecimiento personal de acuerdo con sus intereses y necesidades, y no a los itinerarios y prescripciones que las instituciones han diseñado para ellos”, subraya.

Ignacio Calderón sostiene que el principal motor que le llevó a desarrollar esta investigación ha sido la “enorme” influencia que su hermano Rafael, que tiene discapacidad, ha tenido sobre él y sobre su forma de entender la educación. Por ello, el profesor de la Universidad de Málaga incide en que quería aprender más sobre su forma de educarse, sobre cómo había sufrido las “embestidas” de una cultura social y escolar que “aún oprime de manera manifiesta a las personas con discapacidad, especialmente las que tienen discapacidad cognitiva”.

La identidad, según define Ignacio Calderón, es un terreno que ofrece mucha información en las Ciencias Sociales, que permite entender la “necesaria y continua” interdependencia entre “el adentro” y “el afuera” del sujeto. Por ello, indica que estos procesos de construcción de la identidad son un “evidente foco” de sus investigaciones, pero, en este caso, ha centrado su atención en personas en riesgo de exclusión.

El análisis de la discapacidad, agrega, está “muy condicionado” por el llamado modelo médico (que localiza la discapacidad en el cuerpo del sujeto), y la respuesta a este análisis ha sido el modelo social (que la sitúa en un entorno hostil que incapacita). Así, explica, el análisis de los procesos de construcción de la identidad permite introducirse en el complejo campo de las continuas interacciones entre el cuerpo, la cultura y la sociedad, y observar cómo el sujeto responde al estigma, a una cultura que lo instrumentaliza, y a unas necesidades de cómo todo ser humano necesita cubrir el aprendizaje, la participación, los afectos, o el reconocimiento, entre otros.

Por ello, el autor del estudio mantiene que ese modelo médico-psicológico, que impregna el tratamiento educativo de las personas con discapacidad, las ha mantenido al margen y ha supuesto que asuman a través de la intervención de las instituciones y sus profesionales lo que estábamos acostumbrados a pensar (qué pueden aprender, qué podrán alcanzar, qué podemos hacer con ellos). Es decir, “se asienta en el prejuicio”.

Y, continúa, ese prejuicio se convierte en realidad por la “acción erosiva e insistente” de profesionales “que seguimos entendiéndolos como personas incompletas, como posibles fuentes de conflicto cuando se unen de forma determinante al resto de compañeros porque cuestionan el proyecto uniformador de la escuela”.

Sin embargo, en su opinión, cuando se tiene la posibilidad de cuestionar lo que queda impensado en este proceso, se crea la posibilidad y la lucha por los derechos y, así, vuelven a su cauce las relaciones sociales desnaturalizadas y desvirtuadas por el concurso del poder de los profesionales y las instituciones. Y ese cuestionamiento, sostiene, ha de venir por romper los límites del ideario que limita al subordinarlo a nosotros. “La educación requiere situarnos en un plano de radical igualdad con el otro”, manifiesta.

Para Ignacio Calderón, el Premio CERMI Discapacidad y Derechos Humanos que ha recibido por este estudio “casa a la perfección con el tipo de conocimiento que pretendía construir: el objeto de mi estudio es, por encima de cualquier cosa, una cuestión de derechos humanos”. Así, se refiere al galardón como “un premio interdisciplinar”, “con un valor incalculable”, al mismo tiempo que opina que el hecho de que sea el CERMI quien otorgue el premio es “un valor añadido”, por lo que, para él, si son los representantes de la discapacidad quienes reconocen su estudio, éste debe albergar parte de sus demandas, responder a algunas de sus necesidades y profundizar en realidad que entienden razonablemente analizadas.

El Premio CERMI de Discapacidad y Derechos Humanos, el único de estas características instituido en España y los países de habla hispana, pretende estimular los estudios que, en los distintos campos del saber, presenten la discapacidad bajo el prisma de los derechos humanos. Este galardón consta de una dotación en metálico de 1.500 euros para el autor y la publicación en forma de libro en papel de la obra ganadora en la colección cermi.es que edita el CERMI.

El CERMI es la plataforma unitaria estatal de representación de las personas con discapacidad que en la sociedad civil engloba a más de 7.000 asociaciones y entidades, que trabaja para lograr una inclusión plena de una realidad presente en el 10% de la población, los más de cuatro millones de personas con discapacidad que hay en España. Nuestro objetivo es conseguir el reconocimiento de los derechos y la plena ciudadanía y la igualdad de oportunidades de este grupo social.
Ir a listado noticias Anterior post Un líder con discapacidad en la alta dirección de una empresa, CERMI Siguiente post Primer programa académico para emprendedores con discapacidad